Bradley cruza los hemisferios en globo
Quito (28/07/14).- Algo diferente estaba sucediendo en la ciudad Mitad del Mundo. El amanecer veraniego sorprende a los habitantes de la parroquia San Antonio de Pichincha (Quito) con algo más que el frío de la serranía. Una inmensa burbuja de 3.000 metros cúbicos se ‘engordaba’ con el gas propano que le inyectaba Troy Bradley, el estadounidense que come, vive y respira para volar en globos.
-¡Happy birthday!
-¡Que viva el cumpleañero!
Los gritos en español y en inglés se mezclaban en homenaje a Troy, quien quiso celebrar su cumpleaños 50 con un vuelo sobre la línea equinoccial. Una vez inflada la vela, el hombre trepó a la barquilla y junto al piloto ecuatoriano Galo Villalba comenzaron a elevarse.
Y es que las travesías poco comunes excitan el espíritu aventurero del norteamericano, dueño de 58 récords mundiales en aeronavegación y cuyo arrojo lo empuja a buscar nuevos escenarios. Son muy recordados, entre otros, la marca mundial de distancia y permanencia en el aire que impuso en 1992 o su aporte en 2009 para el especial de la cadena National Geographic cuando hizo flotar una casa con globos pequeños.
El registro de 1992 se convirtió en el vuelo más largo de aquella época y consistió en recorrer 5.310,8 kilómetros en 144 horas. Mientras en el especial de televisión demostró la manera científica de subir por los aires una casa, tal como en la película animada Up. Para ello, Troy infló con helio 300 globos de 2,5 metros cada uno y los ató a una pequeña vivienda de 1.600 libras de peso. Aquella inolvidable expedición duró una hora y se realizó por el desierto de California, a 3.300 metros de altitud.
Su nuevo interés era ser el primero en pasar el paralelo cero en Ecuador, situación para la que vino con su familia desde su natal Albuquerque (Nuevo México).